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jueves, 7 de marzo de 2013

Para ti, mujer trabajadora

Frida Kalho. La última cena (click para ampliar).


Para ti, mujer trabajadora
Para ti, mujer abnegada, mujer trabajadora
Para ti mujer, va hoy esta flor y mi canción
Para ti, dulce, tenaz y sacrificada luchadora
Para ti, todo mi respeto y toda mi admiración
Los diarios nos mencionan a mujeres famosas
Nombres grabados a fuego y oro en la historia
Cantan loas a sus logros, a sus grandes cosas
Nos hablan de sus virtudes y de sus memorias
Pero yo quiero cantarte a ti, silenciosa luchadora
Que te levantas la primera, al atisbar los rayos del sol
Mujer de mil nombres, de mil caras, de mil horas
Compañera en la lucha y con tiempo aun para el amor
A ti, que día tras día vas al hospital, a la oficina
Al campo, a la fábrica, a la calle, al mundo a remar
A ti, que aunque llegas a casa extenuada, rendida
Todavía guardas una sonrisa y reservas para amar
Me viene este canto de lo más profundo de la vida
Acumulado estaba el homenaje a tan maravilloso ser
Muchos versos había escrito, pero a ti te lo debía
Madre, hermana, esposa, hija, compañera... mujer.


 Julio César Pavanetti Gutiérrez

martes, 5 de marzo de 2013

Stéphane Hessel ha fallecido



¡Indignaos! sacó del anonimato con 93 años a un hombre que acumuló una existencia apasionante

El destino de Stéphane Hessel, diplomático retirado que había nacido en Berlín y se había criado en Francia, cambió cuando en 2010 aterrizó en las librerías un manifiesto de 32 páginas que llamaba a la rebeldía de la juventud, a quien gritaba '¡Indignaos! '.

Aquella obra, vendida por millones en todo el mundo, sacó del anonimato a un hombre que ya por entonces contaba con 93 primaveras, que pasaba por ser el último redactor vivo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y que había esquivado la muerte en varias ocasiones.

En la resistencia francesa contra los nazis y en los campos de concentración de Buchenwald y Dora-Mittelbau, una experiencia vital que marcó su vida y forjó su carácter, comprometido con las causas que consideraba justas.

Una muerte que a Hessel le llegó a los 95 años en París y que en 2011, cuando viajó a España para promocionar su biografía, aseguraba aguardar con serenidad y "con un cierto apetito".

En los últimos años de su vida, Hessel se convirtió en la voz de la conciencia de una sociedad que escuchaba con esperanza su llamamiento al compromiso, su grito de "¡Indignaos!" que fue tomado por bandera por movimientos de todo el mundo desesperados con la injusticia.

Fue la guinda a una existencia apasionante, iniciada en Berlín el 20 de octubre de 1917, en el seno de una familia formada por un escritor judío y una berlinesa apasionada por el arte, que le inculcaron el gusto por las letras que el joven Stéphane desgranaba con pasión.

A los 8 años se instaló en Francia con su madre y entró en contacto con Apollinaire, Baudelaire, Goethe o Rimbaud, con los que se infectó del virus de la poesía que le acompañó el resto de sus días.

En sus años de escuela en el colegio alsaciano de París conoció a Marcel Duchamp, André Breton o Pablo Picasso y posteriormente ingresó en la Escuela Normal Superior que le auguraba una carrera en la administración pública.

En 1937 obtuvo la nacionalidad francesa y dos años más tarde fue llamado a las armas ante el ataque alemán.

Tras combatir en varios frentes durante dos años, se unió a la resistencia francesa de Londres, pero en 1944 regresó a Francia, donde fue detenido por la Gestapo y deportado al campo de concentración de Buchenwald.

Allí dio esquinazo a la muerte al cambiar su identidad con la de otro deportado fallecido de tifus, lo que le hizo salvarse de la horca.

Varias tentativas de fuga y el paso por diversos campos de concentración se saldaron con una evasión del tren que le trasladaba a Bergen-Belsen.

Al final de la Segunda Guerra Mundial ingresó en la diplomacia gala y fue nombrado para la secretaría general de las recién nacidas Naciones Unidas, donde participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Un combate que, desde puestos diplomáticos, llevó por África y Asia, hasta que François Mitterrand le nombró embajador de Francia en ese organismo.

Comprometido con la izquierda, Hessel ocupó puestos ministeriales en los gabinetes socialistas hasta que se jubiló.

Pero su compromiso continuó con causas como el conflicto israelo-palestino o la acogida de los inmigrantes.

Hasta que su grito alcanzó una fuerza enorme con la publicación de "Indignaos" en el otoño de 2010, en una pequeña editorial del sur de Francia, sin ruido ni promoción mediática, pero que encontró un eco enorme en una sociedad necesitada de referentes.

Un millón de ejemplares en diez meses, traducción a 32 lenguas, publicación en un centenar de países y cuatro millones de libros vendidos en todo el mundo cambiaron para siempre la vida del diplomático retirado comprometido con las causas justas.

El autor de “¡Indignaos!” durante la Tenida blanca interobediencial celebrada en Bruselas en mayo 2011 con el tema:” Laicidad: indignación y compromiso”. Fue invitado por la Logia de Bruselas Les Vrais Amis de l’Union et du Progrès Réunis del GOB.

miércoles, 27 de febrero de 2013

ASPANOA

Otelo Chueca. Sin título. Óleo. 19 x 24 cm.

EXPOSICIÓN DE PINTURA Y ESCULTURA DE ASPANOA
. 
Asociación de padres de niños oncológicos de Aragón.

DEL 26/02/13  al  10/03/13

Pincha aqui para ver el CATÁLOGO 


LUGAR DE LA EXPOSICIÓN: Museo Pablo Serrano, sita Pº Mª Agustin, nº 20. Está ubicada en Espacio Lateral
HORARIO DE LA EXPOSICIÓN: MARTES a SÁBADO, de 10h a 14h y de 17h a 21h.
                                      
DOMINGOS y FESTIVOS: de 10h a 14 h.
LUNES: Cerrado. 
INAUGURACIÓN: MARTES 26 DE FEBRERO, A LAS 20H.
¡ESTÁIS TODOS INVITADOS! 

Este año realizamos la XVIII edición de la exposición y colaboran 93 artistas. La citada exposición está formada por obras que generosamente nos han donado pintores aragoneses adscritos a las asociaciones A.A.D.A. (Agrupación de Acuarelistas de Aragón) y A.D.A.F.A. (Asociación de Artistas Figurativos Aragoneses). A ellas se ha unido un grupo numeroso de pintores, algunos de ellos, nombres ya históricos en la pintura aragonesa. 
 
Esta exposición gozará, como en años anteriores, de un conjunto de obras con unos precios por debajo de su valor de mercado, extremo que hemos solicitado a todos los autores y que éstos han acogido favorablemente, lo que se traducirá en un coste inferior para aquellos que deseen adquirir alguna.


viernes, 22 de febrero de 2013

Crisis ecológica e indignación global


Josep Maria Antentas y Esther Vivas – Revista Ecología Política

La humanidad se encuentra frente a una crisis ecológica global que forma parte intrínseca de la crisis sistémica del capitalismo. En la crisis de nuestro presente se interrelaciona una crisis financiera y económica, energética y alimentaria, política y social (por el aumento de las desigualdades y el estallido de la crisis de los cuidados). Asistimos en realidad a una verdadera crisis de civilización. Una crisis que en su conjunto ha puesto encima de la mesa la incapacidad del sistema capitalista para satisfacer las necesidades básicas de la mayor parte de la población mundial y para atajar la crisis ecológica que él mismo ha creado y que amenaza la propia supervivencia de la especie y de la vida en el planeta.
La interrelación entre la crisis económica y la crisis ecológica global, cuya mayor expresión es el cambio climático, es de hecho una de las especificidades de la situación actual distinta a las precedentes como la crisis de 1929 y los años treinta. La magnitud del desafío ecológico no hace sino aumentar el potencial de inestabilidad global para el próximo periodo, que estará marcado por el agotamiento, a medio plazo, de un modelo energético basado en el petróleo y los combustibles fósiles, el aumento de las catástrofes naturales debido a las alteraciones climáticas, y los desequilibrios estructurales crecientes del sistema agroalimentario mundial.
Los fracasos de las cumbres del clima de Copenhague 2009, Cancún 2010, Durban 2011 y la reciente de Doha, que ha transcurrido en medio de la indiferencia generalizada, ponen de manifiesto cómo el sistema capitalista es incapaz de dar respuesta a una crisis que él mismo ha creado (Antentas y Vivas, 2009). Estas citas resultaron ser un fracaso sin paliativos y una oportunidad perdida donde ni siquiera la retórica hueca y la pompa de los jefes de Estado, que se fue apagando cumbre tras cumbre desde la grandilocuencia de Copenhague hasta la invisibilidad de Doha, pudo esconder la falta de medidas reales aprobadas. No hay voluntad política para dar respuesta a la crisis climática y ecológica a la que nos enfrentamos ya que una solución real requeriría  el núcleo duro del actual modelo económico.

La ofensiva de la economía verde
La nueva ofensiva del capitalismo global por privatizar y mercantilizar masivamente los bienes comunes tiene en la economía verde su máximo exponente. Una economía verde que, contrariamente a lo que su nombre indica, no tiene nada de “alternativa” sino que busca aumentar las bases para explotar y hacer negocio con la naturaleza. En un contexto de crisis económica como el actual, una de las estrategias del capital para recuperar la tasa de ganancia consiste en privatizar los ecosistemas y convertir “lo vivo” en mercancía. Al mismo tiempo que en el marco de la crisis ecológica, climática y alimentaria, se presentan las nuevas tecnologías (nanotecnología, agrocombustibles, geoingeniería, transgénicos…) como instrumentos para frenar el calentamiento global y la hambruna, cuando en realidad su aplicación obedece a criterios mercantiles y empresariales.
Sus promotores son, precisamente, aquellos que nos han conducido al callejón sin salida en el que nos encontramos: grandes empresas transnacionales, con el apoyo activo de gobiernos e instituciones internacionales. Aquellas compañías que monopolizan el mercado de la energía (Exxon, BP, Chevron, Shell, Total), de la agroindustria (Unilever, Cargill, DuPont, Monsanto, Bunge, Procter&Gamble), de las farmacéuticas (Roche, Merck), de la química (Dow, DuPont, BASF) son las principales impulsoras de la economía verde, a la vez que se configuran nuevas fusiones y adquisiciones empresariales (Grupo ETC, 2011).
Asistimos a un nuevo ataque a los bienes comunes donde quienes salen perdiendo son las comunidades indígenas, campesinas, de pastores, pescadores… del Sur global, cuidadoras de dichos ecosistemas, quienes serán expropiadas y expulsadas de sus territorios en beneficio de las empresas transnacionales que buscan hacer negocio con los mismos. La economía verde privatiza la naturaleza convirtiendo el acceso a la tierra y a los alimentos en transacciones comerciales y a las políticas públicas, que deberían garantizar estos derechos, en competencia de mercado (Ribeiro, 2011).
En la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en 1992, donde se aprobó la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, que posteriormente desembocaría en el Protocolo de Kioto, las empresas transnacionales ya dieron muestras de un lavado de imagen verde para ocultar sus prácticas con un fuerte impacto medioambiental y esquivar responsabilidades. Lo “verde” no es nuevo, pero la economía verde va mucho más allá e implica la neocolonización de los ecosistemas y de la naturaleza y busca transformarlos en mercancías de compra y venta. Una ofensiva resultado de la competencia por controlar los recursos naturales y hacer negocio con “la vida”.

domingo, 17 de febrero de 2013

Epicuro y la Felicidad



La afirmación de que todo ser humano busca primordialmente su felicidad por impulso natural era un tópico muy usual en la filosofía helenística. Lo era también la idea de que convenía orientarse en la dirección correcta, a riesgo de equivocar el camino y alejarse del destino. Luego Lucio Anneo Séneca (filósofo romano estoico) diría: “Todos quieren vivir felizmente, hermano, pero al considerar qué es lo que produce una vida feliz caminan sin rumbo claro. Uno se distancia más de la felicidad cuando más empeñadamente se avanza, si es que se da el caso de haber equivocado el camino”.
Aritóteles señala que ser feliz era el fin natural de la existencia humana, y recomendaba (como posteriormente lo haría Séneca) recurrir a la reflexión filosófica para investigar y orientar tan importante cuestión; pues la cuestión resulta harto compleja cuando se intenta definir en qué consiste la felicidad, esa dicha estable que los griegos llamaban eudaimonía, opuesta a los vaivenes de la fortuna.
Mediante la reflexión y la experiencia, mejor o peor educado y en un margen mayor o menor de libertad (libertad física, moral e intelectual), todo ser humano se ve obligado a armar su propio ideal de felicidad; en el espacio de tiempo en el que trascurre su vida. El éxito o el fracaso de dicha gesta se conocerá a partir de la clara percepción de un estado interno de precitada eudaimonía.
Quiero hacer una pausa en el discurso, para recordar que también y principalmente en la filosofía de Oriente la búsqueda del estado interior de paz y plenitud, correspondiente con la eudaimonía griega,  ha sido un tema fundamental. A diferencia de Occidente, en Oriente el camino hacia ese estado implicaba claramente la eliminación del deseo; pues llegado al estado de iluminación espiritual, el hombre no “deseaba ser”, sino que “era”. Un ser “pleno en sí mismo” no desea, pues nada le falta.
Retomando el hilo discursivo, resulta un aspecto evidente de la modernidad la imposición indiscriminada de presiones de diverso tipo, a partir de los conceptos del paradigma de turno, algunos dogmáticos, algunos simplemente irreflexivos; la manipulación turbia de los deseos; sus reclamos de consumo, la moda y los usos y estándares sociales. Es por ello que muy a menudo la ética de origen religioso o filosófico suele representar una liberación, un saber de salvación, una actividad de tipo terapéutico. La filosofía, en particular, constituye en este sentido un camino de retorno hacia una verdad perdida u olvidada, el –utilizando la simbología judeo-critiana- retorno al paraíso perdido, donde el hombre es feliz por naturaleza.
Dice Epicuro: “Vana es la palabra del filósofo que no remedia ningún sufrimiento del hombre. Porque así como no es útil la medicina si no suprime las enfermedades del cuerpo, así tampoco la filosofía si no suprime los sufrimientos del alma”.

La doctrina de Epicuro afirmaba que la felicidad se hallaba en la moderación de los deseos, el rechazo de los temores irracionales, los placeres de una vida retirada y sencilla, y los goces del conocimiento, la memoria y la amistad. Sin embargo, fue difamado por sus detractores y mal entendido por la mayoría desde la antigüedad hasta el presente, en que se considera que “lo epicúreo” está relacionado con el hedonismo, la entrega a los placeres y la concupiscencia. Llegamos entonces a la siguiente paradoja: en términos modernos, Epicuro no es un epicúreo.
Podría afirmarse que tal vez Epicuro fue una de las primeras víctimas de la censura ideológica, al ser considerada una filosofía “incorrecta”, no aceptada por “los correctos”. Tal vez por ello sea que si bien –según afirma Diógenes Laercio- su producción filosófica fue abundante, no quedan más que unos pocos fragmentos y tres cartas a sus amigos.
Epicuro conformó una revolución en su época en cuanto a sus enseñanzas y sus oyentes. En su llamado “Jardín” lo escuchaban mujeres, niños y esclavos, entre otros. Sus prédicas no pasaban por investigaciones científicas o lingüísticas, como en el Liceo aristotélico; ni en forjar reyes-filósofos, como en la Academia platónica. Los encuentros se orientaban a descubrir en qué consistía la felicidad. Para ello, cuerpo y mente debían estar libres de los problemas. Afirmaba que felices resultaban aquellos que huían a vela desplegada de toda clase de educación, porque la educación impartida en ese momento, en lugar de desarrollar la autarquía y la libertad, esclavizaba al generar un atasco mental que forzaba una dirección en la ideología, limitando la capacidad de interpretación del mundo, derivando hacia sus extremos en el fanatismo ciego, la violencia y la injusticia. La libertad será, para Epicuro, la libertad de pensamiento, y por lo tanto no será tan importante decir lo que pensamos, como poder pensar libremente, sin dogmas ni ideologías impuestas, lo que decimos.
No resulta extraño que Epicuro sufriera el rechazo de la sociedad opulenta, la política de consumo y lujo que, en su inmoderación, animalizaba a los seres humanos y provocaba, en la mayoría de ellos, la miseria y el dolor. Dice Epicuro “Siento el gozo de mi cuerpo al alimentarse de pan y agua, y escupo sobre los placeres de la suntuosidad, no por ellos mismo, sino por las trampas que nos tienden”.

Sus expresiones acerca de la libertad de pensamiento, la igualdad y la moderación material, le consiguieron la difamación y el rechazo de quienes detentaban el poder. Esta escena de la historia, a saber, ”la búsqueda de la libertad espiritual e intelectual del hombre y la oposición de la ideología que detenta el poder”, se repitió una y otra vez a lo largo del tiempo. A modo de ejemplo, podemos recordar a los Cátaros, en la Edad Media, comunidad integrada por varias ciudades, quienes vivían en la pureza y la austeridad, y fueron destruidos por la iglesia católica bajo la figura de “cruzada contra la herejía cátara”; los Apostólici, quienes predicaban la vida en la pobreza de acuerdo a la enseñanza de Jesús, también atacados por la iglesia, siendo su líder quemado en la hoguera. Posteriormente podemos citar a Han Huss, cuya prédica también estaba basada en la pobreza, cuyo destino final fue hoguera, y del que surgió el movimiento de los Hussitas, muy fuerte en la región de Praga. Cien años después, aparecerá Calvino, también como reacción a la opulencia católica. No debemos dejar de citar a Pitágoras, quien fue difamado y su escuela incendiada por su negación a aceptar a personas poderosas en la misma; Giordano Bruno –quemado en la hoguera- y Galileo Galilei, quien por muy poco pudo eludir el destino cáustico.

Atreverse a pensar por encima de las limitaciones intelectuales que establece el paradigma de la época es una tarea ardua, cuyo disfrute es tan sutil, que se requiere un esfuerzo importante para reconocerlo. Sin embargo, un masón elije el destino de libertad intelectual, pues una vez que el ser humano ha probado el librepensamiento, le resulta imposible conformarse con menos.


Nicolás, M.·.M.·.
R.·.L.·. Henri Dunant nº 1922
Or.·. de Buenos Aires

martes, 12 de febrero de 2013

Adelaide Cabete, una mujer de vanguardia



 Adelaide de Jesus Damas Brazão fue iniciada en 1907 en la RL :. Humanidade, logia femenina que trabajaba el Rito Francés del GOLU (Gran Oriente Lusitano Unido) y recibió como nombre simbólico Louise Michel”. Al estar en desacuerdo con las diferencias de tratamiento entre logias masculinas y femeninas, acabó por dejar la Orden. En 1923, fundó en Portugal la primera logia de la Orden Masónica Mixta Internacional « Le Droit Humain », habiendo obtenido el grado 18º de “C\ R\ Croix”.
Fiel a los ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad, fue republicana y laica.
Nació el 25 de enero de 1867 en Elvas, en el barrio de Santa Maria de Alcáçova, en el centro de la región del Alentejo, muy próxima a la frontera con España y de Badajoz. Murió en Lisboa el 14 de septiembre de 1935.
Hablar de Adelaide Cabete en pocas líneas no es fácil, pues no fue una mujer de su tiempo sino de vanguardía. Fue muy avanzada en muchos dominios a la mayoría de mujeres de su tiempo. Entre lo más destacable fue su preocupación por la salud y educación de las mujeres, con atención especial a las embarazadas. Efectivamente, al igual que su antiguo maestro Dr. Alfredo da Costa, militó en favor de la creación de una institución que protegiera a las madres y a los recién nacidos : una maternidad que finalmente vio la luz en 1932. En su casa, desde muy joven, trabajó en la recogida y secado de las ciruelas para una empresa familiar que aseguraba la subsistencia de la familia, como se decía entonces.
A la edad de 19 años, se casó con Manuel Ramos Fernandes Cabete (1849-1916) con la autorización de su madre,  ya que en aquella época en Portugal y según el Código Seabra de 1867, la mayoría de edad estaba establecida en los 21 años. Más tarde, se instalaron en Entroncamento, y en septiembre de 1887 en Lisboa por el nombramiento del Sargento Manuel Cabete para dirigir la 1ª Compañía del Batallón de la Guardia Fiscal.
A partir de aquí comienza una nueva vida: su formación, su ascensión cultural y social bajo la influencia y apoyo incondicional de su marido. Este hombre « una curiosa figura intelectual autodidacta que, prodigio de inteligencia y voluntad, logró entre sus hobbies estudiar a fondo, entre otras materias la historia, geografía, filosofía y las lenguas vivas y antiguas » como menciona Alda Pereira en «Âme de femme ».
Dos años más tarde, en 1889, Adelaide Cabete termina su instrucción primaria y se inscribe inmediatamente en el Liceo Nacional de Lisboa. En 1894, año de la muerte de la parisina Marie Deraismes (1828-1894), Adelaide finaliza el Liceo contando siempre con la ayuda de su marido que continuó siendo su mentor gracias también a que compartía con ella las tareas del hogar.
Continuando su recorrido académico, sabemos que el 7 de octubre de 1895, a la edad de 28 años. Se matriculó en la escuela de Medicina quirúrgica de Lisboa y obtuvo su licenciatura en 1900 con una nota de 14 sobre 20 y con la tesis « La protección de las mujeres embarazadas pobres como medio para promover el desarrollo psíquico de nuevas generaciones » que fue editada en 1901.
En el mismo año, 1900, tras su adhesión como miembro de la Sociedad de Ciencias médicas, ya estaba ejerciendo su especialidad en Ginecología en un mundo que hasta la fecha estaba reservado a los hombres, así como se hizo cargo de funciones que hasta ese momento le hubieran resultado inaccesibles. Además de su trabajo de consulta, se comprometió y defendió la causa feminista.
Con este espíritu participó en la fundación de numerosas asociaciones teniendo responsabilidades directivas. En 1906 es una de las fundadoras y administradoras del Comité portugués de la Asociación francesa « La Paix et le Désarmement par les Femmes ». En 1908, aunque por un corto espacio de tiempo, forma parte de la Liga republicana de mujeres portuguesas y, en 1914, del Consejo Nacional de las mujeres portuguesas del que fue Presidenta hasta su muerte. En 1929 también se comprometió como fundadora de la Asociación de mujeres universitarias portuguesas y al año siguiente, fue a Angola con su sobrino Arnaldo Brazão (también fundador del DH :. En Portugal), donde sería la primera y única mujer en ejercer el derecho a voto con ocasión, en 1933, del Plebiscito sobre la Nueva Constitución política de la República portuguesa.
La aviación, actividad nueva en aquellos tiempos, también tendrá que ver con Adelaide Cabete. Según narra Isabel Lousada en una revista de la Fuerza aérea portuguesa, fue la primera secretaria de la Asamblea General del Centro Nacional de Aviación que se creó en 1914. También prestó sus servicios médicos allí, en donde dicha asistencia era tan necesaria por tratarse de una profesión de alto riesgo.
Adelaide Cabete fue médica y profesora del Instituto Femenino de Educación y Trabajo, que hoy día es el Instituto D. Afonso Odivelas-Infante. Fue también miembro de la Sociedad de Geografía de Lisboa teniendo el nº 9162 de matrícula y fue la corresponsal en Angola de esta sociedad. Sin embargo, toda su vida estuvo consagrada a la lucha por los desfavorecidos y por la educación.
En el plano internacional, representó a Portugal en diferentes congresos. En 1913 participó en el Congreso feminista en Gante, Bélgica. Su intervención en él trató sobre el tema « La enseñanza de la puericultura ». El mismo año participó también en el Congreso de París organizado por la Federación Abolicionista Internacional.
En 1923 siendo VM\ de la R\ L\ Humanidade, n.º 776, de “Le Droit Humain” de la que fue fundadora, participó en el Congreso internacional feminista de Roma donde hizo un discurso sobre es tratamiento de la mujer no casada y los hijos ilegítimos en la legislación portuguesa. Dos años más tarde, en 1925, participó, como delegada del gobierno portugués, en el Congreso internacional feminista de Washington. En el informe que presentó en el Congreso sobre los años 1920 – 1925, trató de temas tan variados como las reivindicaciones feministas, la creación de Obras de caridad y las Bibliotecas feministas, así como de las conferencias que había dado sobre educación y contra el alcoholismo y otros asuntos importantes. Al año siguiente organizó el Primer Congreso Abolicionista de Lisboa.
La intervención política será una constante en su vida. Su célebre discurso pronunciado diez años después de la implantación de la República Portuguesa, en octubre de 1920, nos revela que ella misma y Carolina Beatriz Ângelo habían sido las encargadas de hacer las banderas del día de la proclamación, el 5 de octubre de 1910. Así pues, podemos deducir que participó en la sombra en la Revolución en marcha, haciendo realidad con ello todos sus sueños.
Su célebre discurso :

« Al alba del 4 de octubre del año 1910, fui despertada por el estruendo de los cañones y de la artilleria. Era algo sabido que la revolución republicana iba a  causar para siempre la caída de un trono arruinado, lleno de vergonzosas tradiciones y que los reyes de la dinastía de Braganza no habían sabido honrar.
Alegría indescriptible.
Con qué entusiasmo, una noche redentora de agosto de este año, y bajo el secreto masónico, a mi amiga y recordada colega la Dra. Carolina Beatriz Angelo y mí, nos encargó el Gran Maestre adjunto de la Masonería portuguesa de la época, el Dr. José Castro, preparar 20 banderas verdes y rojas en menos de 48 horas.
Con objeto de garantizar el secreto y evitar cualquier falta a nuestro compromiso, propusimos confeccionar nosotras mismas las banderas. Y así se hizo. El día siguiente se recibía el tejido y la misma noche la tarea estaba cumplida. 24 horas más tarde, los revolucionarios tenían entre las manos el símbolo sagrado de la Revolución.
La revuelta debía estallar en 48 horas.
¡Y qué placer para el espíritu el sentir entre las manos y tener tan próxima la querida bandera, el estandarte glorioso que debía conducir a la victoria a las tropas republicanas!. ¡Con qué emoción recuerdo estas horas de trabajo febril y realmente agotador!
En nuestrodevoto peregrinaje al Museo de la Revolución, vimos algunas banderas entre otras reliquias. Algunos meses más tarde fuimos a visitarlo de nuevo, pero estaba cerrado.
Tras la entrega de las banderas fueron pasando los días. Fue el tercer día cuando entrevimos una pequeña noticia aislada en el gran bastión de la República, el periódico “Le Monde”, todavía dirigido entonces por el valiente y recordado França Borges. La noticia hablaba de la Hidra, de las tropas de prevención, etc…
El movimiento no se había puesto en marcha sin importar las circunstancias.
No habíamos desesperado.
Los días pasaron.
Sin embargo, el 4 y el 5 de octubre llegaron.
No fue una sorpresa.
¡Qué de emociones!
¡Cuánta alegría!
¡Y después las manifestaciones de júbilo!
La parte baja de la ciudad estaba llena de gentes que habían descendido de sus barrios. Había aplausos, abrazos, aclamaciones, gritos, todo lo que podía exteriorizarse en esa efusión de alegría que expresaba el sentimiento íntimo de cada uno.
Horas ya lejanas que espero no vivir de nuevo.
¡Qué bueno es recordar el pasado!
¡Qué fe!
¡Qué esperanza!
¡Qué futuro más agradable se perfilaba!
Era la República.
Era la realización del ideal de tantos años de lucha, de sacrificios y esfuerzos sin precedentes, de conspiraciones peligrosas, así como de grandes contrariedades y fallos.
¡De esto hace ya 10 años !
Hoy día, en la primera década republicana, no queremos dejar de gritar: ¡Viva la República!

La misma República por la que había luchado Adelaide Cabete la decoró en 1995 a título póstumo con la medalla y el collar de Gran Oficial de la Orden de la Libertad. Todavía queda mucho por decir de Adelaide Cabete. Sin embargo, podemos concluir así: Fue una republicana convencida y una mujer comprometida en numerosas causas.

Lisboa, Febrero 2011 E\V\
S\ Ana Maria Pires da Silva